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Jahan Construyó el Taj Mahal
Shah Jahan Construyó el Taj
Mahal
Un buen nombre de rey se logra
por el significado de edificaciones altas
Desde
el tatarabuelo al padre, los mogoles apoyaron las artes, asentando
el precedente para Shah Jahan. El estaba fascinado por las pinturas
y las joyas, así como su padre Jahangir, y las artes
florecieron en la era de Shah Jahan como no lo hicieron nunca
en un reino previo.
De acuerdo al historiador de arte Milo Beach: "Era muy
conocido como experto en joyas. El poseía tiempo para
aficionarse a las artes, y era quizás un tallador de
joyas en sí mismo. Pero claramente su real compromiso
estaba con la arquitectura".
Como su abuelo, Akbar el grande, Shah Jahan era apasionado sobre
la arquitectura. No contento con la edificaciones en el Fuerte
Rojo de Akbar, los reemplazó con palacios de mármol
blanco. Tan pronto se completó el fuerte de Agra, movió
la capital desde Agra hasta la antigua sede de Delhi en donde
construyó una magnífica ciudad, sin deber nada
a sus ancestros, más bien manteniendo la larga herencia
del trono de Delhi. (Los lugares como Shahjahanabad, hoy día
antigua Delhi, están también hechos en mármol
blanco). Consecuentemente, el reino de Shah Jahan es algunas
veces referido como el reino del mármol.
Heredero de un imperio que se expandió por el sub-continente
y más allá, Shah Jahan también era apasionado
del orgullo de la dinastía y su propia celebridad. "Mucha
de su vida se pasó demostrando su poder", Beach
dice: "Y como las joyas eran la base de calcular la riqueza,
para confirmar eso de hecho los mogoles eran saludables económicamente,
su poder estaba expuesto en cada joya llamativa". Para
más tarde ensalzar su imagen como gobernante prominente,
Shah Jahan dejó de lado los seis tronos legados por sus
antepasados y encargó otro con miles de diamantes, esmeraldas,
perlas y rubies, el famoso Trono de pavo real en donde recibía
a su corte rodeado de exquisitas alfombras de seda y almohadones
bajo los arcos de plata inscritos con oro.
De acuerdo a Beach, "En las pinturas de Shah Jahan, era
representado como la frialdad de un ícono. Los europeos
se refieren a él como un príncipe joven, muy frío,
desdeñoso, y extremadamente arrogante". El es presentado
como símbolo de la realeza antes que ser humano, que
lo separa enormemente de su padre y abuelo, que realmente demostraron
revelación personal en sus carácters. Shah Jahan
no quería eso absolutamente. El quería que todos
los vieran como el símbolo de la perfección, la
perfección de una joya, tan bien tallada que no habría
duda de sus caprichos de la personalidad humana.
Shah Jahan gastó incalculables riquezas en sus preocupaciones:
una vida cómoda, espectáculo y placer, expediciones
para extender sus dominios y la creación de sus famosos
edificios. No como los edificios de Akbar que muestran tan eclética
delicadeza en diversidad, las construcciones de Shah Jahan demuestran
una fría confidencia en un nuevo orden.
En sus estructuras, las tradiciones hinduistas e islamistas
son están simplemente mezcladas sino sintetizadas en
una forma resuelta. El balance de adornos de incrustación
y espacios vacíos: los arcos lobulados ni islámicos
ni hindúes, las columnas simplificadas y soportes creados
sin el rico balance de los tallados, las tiendas con domos islámicos,
típicos de la nobleza, gracia y genio que caracterizan
las construcciones de Shah Jahan.
Por toda la gracia y embellecimiento utilizado en el Taj Mahal
y sus otros edificios, es la unidad estilística y armonía
del diseño lo que acompaña al gran Shah Jahan,
proveyendo el fino toque del estilo mogol a la arquitectura.
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